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Prensa matinal

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 Salir a la calle, por ejemplo, un domingo por la mañana temprano, tomar un café y dar un pequeño paseo hasta el quiosco para comprar el periódico, es uno de esos pequeños placeres que nos regala la vida. Sería un placer sencillo, si no fuera porque cada vez es más difícil encontrar un quiosco de prensa. Por fortuna, o por la razón que sea, aún quedan lugares en los que puedes encontrarte con uno. —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

Extrañamiento

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CONCIENCIA (PROPIA).— ¿Tú crees que sería aplicable a la fotografía la teoría teatral de Bertolt Brecht? FOTÓGRAFO.— ¿Lo del distanciamiento, el efecto de extrañamiento y todo eso? CONCIENCIA (PROPIA).— Sí. FOTÓGRAFO.— Creo que el extrañamiento es inherente a la fotografía. Si la fotografía no produjera distancia con lo fotografiado, sería un espejo. Y un espejo no es arte. CONCIENCIA (PROPIA).— Bueno, eso si algún artista conceptual no dice lo contrario. FOTÓGRAFO.— Me gusta ver que tienes ganas de bromear. CONCIENCIA (PROPIA).— No era ninguna broma. (Silencio circunstancial) ¿Puedes decirme algo más respecto a mi pregunta? FOTÓGRAFO.— Claro. Yo veo algunas similitudes y una diferencia. El extrañamiento en fotografía es estructural, incluso cuando no se busca, mientras que en teatro es un efecto buscado de manera consciente. La fotografía se vuelve lenguaje,  precisamente porque no es el mundo, sino una forma de mirarlo y reflejarlo desde fuera. CONCIENCIA (PROPIA).— Estoy casi s...

Any night. Any dialogue

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FOTÓGRAFO.— Lei en algún sitio, que una fotografía es un diálogo silencioso. ¿Te parece adecuada para esta imagen? CONCIENCIA (PROPIA).— No sé yo. Un poco por los pelos. FOTÓGRAFO.— Ya. (Duda brevemente) Entonces... ¿Aquella de José Sacristán que me gusta tanto...? CONCIENCIA (PROPIA).— ¿Cuál? ¿Esa de que no es fácil encontrar inocentes del todo? FOTÓGRAFO.— La misma.  CONCIENCIA (PROPIA).— Para nada. Ni con calzador. FOTÓGRAFO.— Entonces qué, ¿lo dejamos así? CONCIENCIA (PROPIA).— Lo dejamos, lo dejamos. —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

Decisiones

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  CONCIENCIA (PROPIA).— A veces me da la impresión, de que en vez de evolucionar,  involucionas. FOTÓGRAFO.— Sabes que tu opinión me interesa. Bueno, en realidad me preocupa. ¿Por qué dices eso? CONCIENCIA (PROPIA).— Pues por la historia de la fotografía. FOTÓGRAFO.— ¿Cómo por la historia de la fotografía? CONCIENCIA (PROPIA).— La fotografía empezó en blanco y negro, luego evolucionó, llego al color...  FOTÓGRAFO.— ¿Y? CONCIENCIA (PROPIA).— Pues que tú empezaste fotografiando en color y cada vez te inclinas más por el blanco y negro. ¡Incluso en el paisaje! Al revés del desarrollo de la fotografía. FOTÓGRAFO.— No tiene nada que ver con la técnica ni con los avances en fotografía. Es una decisión artística.  CONCIENCIA (PROPIA).— ¿Artística? FOTÓGRAFO.— Sí, de qué buscas, qué quieres expresar o transmitir... CONCIENCIA (PROPIA).— ¡Y en esta foto qué buscabas! FOTÓGRAFO.— (Con cierto tono irónico) ¿Una atmósfera? CONCIENCIA (PROPIA).— Bueno... Visto así... —No te olvi...
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 Decía Ramón Masats, que hay que aprender a mirar, antes de aprender a fotografiar. Yo sigo intentando las dos cosas. —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

Elegir o ser elegido

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 A veces leo frases del tipo: "Yo no elegí la fotografía, la fotografía me eligió a mí." Confieso que me cuesta digerir este tipo de afirmaciones. La fotografía, que obliga constantemente al fotógrafo a tomar decisiones y elegir, de repente elige a alguien sin que quede claro cuáles son los motivos y los fines de tal elección. Yo, que soy uno de esos seres elementales que eligen la fotografía en vez de ser elegido por ella, cuando veo que se dirige hacia mí un nutrido grupo de turistas, tomo la decisión de esperar a que me alcancen y disparar. Y me pregunto: si  la fotografía me hubiese elegido a mí, y no al contrario, ¿habría tomado otro tipo de decisión? —No te olvides de Gaza. ni de Cisjordania tampoco—

Para escuchar

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 Existen lugares que me atraen especialmente. Cuando pienso en ellos, lo hago con el deseo de poder volver pronto. Cuando por fin puedo regresar, los disfruto, los miro, los huelo... Y naturalmente, los fotografío. Uno de esos  lugares es la Alhambra. Allí, en medio del apabullante peso de tantos siglos de historia, miro a través del visor, no para fotografiar el lugar, sino para  escucharlo . —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—