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Juegos de calle 2: el paso de la gente

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 Aunque el camino sea el mismo cada día, el escenario nunca es igual. La gente, el personaje  protagonista de la fotografía callejera, viene y va, cambia constantemente ofreciendo al fotógrafo infinitas posibilidades de encontrar alguna imagen interesante. ¿Por qué no jugar esta vez a capturar el movimiento de la gente que pasa? Este puede ser un buen lugar y un buen momento. Pocos elementos, un mínimo orden... Solo queda disparar y que el movimiento sea evidente, pero no demasiado.

Juegos de calle: el paso del tranvía

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  La ida y la vuelta del trabajo, son dos buenos momentos para hacer fotografías. Aunque a veces introduzco pequeñas variaciones, lo habitual es que me desplace siguiendo el mismo recorrido. Recorrer siempre los mismos escenarios, te fuerza a pensar en diferentes situaciones que hagan que las imágenes no sean simples repeticiones. Es relativamente sencillo, puesto que la calle está en constante cambio y en movimiento permanente. El proceso es muy sencillo. Paso por un lugar determinado y me pregunto ¿A qué puedo jugar aquí? Observo mi entorno, veo las vías en el suelo y encuentro enseguida la respuesta: hoy voy a jugar a captar el movimiento del tranvía mientras pasa delante de mí. Disparo y ahí están. Dos mundos compartiendo una misma imagen. El mundo del movimiento y el mundo de la quietud. Son mis juegos de calle.

Geometría y color

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 La geometría y el color, son dos de los elementos compositivos que con más facilidad se ven en el paisaje de la ciudad. Los edificios y el mobiliario urbano ofrecen un festival de líneas, cuadrados y rectángulos. Marquesinas, carteles o la ropa de la gente, nos ofrecen constantes estímulos de color. Solo hay que estar un poco atento para ver de qué forma se pueden ordenar todos esos elementos en una imagen.  Unos toldos bajados, la intensa luz de mediodía que satura los colores y crea sombras profundas, alguien que espera y una toma frontal. A veces no hace falta nada más para encontrar una foto. Xiaomi Redmi Note 10 Pro   35mm  f/1.9  1/320  ISO 50

Puede ser así

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Los carteles publicitarios forman parte del paisaje urbano. Acompañan nuestro paso por las calles, nos llaman, nos dicen cosas… Con independencia del caso que hagamos a sus reclamos, algunos de esos anuncios nos resultan atractivos visualmente. Sí, nos gustan. ¿Será posible que la atracción se produzca en sentido inverso? ¿Alguno de esos carteles podría quedarse prendado de alguien que pase caminando frente a él? En alguna ocasión, he visto situaciones en las que he llegado a creer, que eso realmente puede ser así. ¿Será que hay una belleza que mueve el mundo? ¿El real o el imaginario? Xiaomi Redmi Note 120 Pro   35mm  f/1.9  1/250  ISO 50

Un mar de luz

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 Me gustan las sombras duras llenando gran parte del encuadre, por eso suelo hacer fotos hacia el mediodía, cuando la luz dura provoca imágenes de un alto contraste. Desde que descubrí que Ernst Haas tenía razón cuando decía que la luz mala no existe, solo es luz, y comprendí que lo que existe es una luz adecuada para cada propósito, me siento cómodo disparando con el exposímetro forzado hacia lo oscuro. Pero en ocasiones mi yo curioso me pregunta si estará bien eso de moverse siempre en los seguros márgenes de la comodidad. Naturalmente, tengo que contestarle que no, que no está nada bien, que para obtener resultados diferentes, hay que hacer cosas diferentes. Entonces me veo obligado a llevar el exposímetro al lado opuesto, a sobreexponer la imagen para hacer que la calle se borre y el personaje aparezca aislado en medio de un mar de luz. Xiaomi Redmi Note 10 Pro   35mm  f/1.9  1/500  EV +2

Buscadores de tesoros

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 En una ciudad caben muchas ciudades. Unas viven dentro de otras. Como círculos concéntricos que nunca llegan a tocarse. En ocasiones se miran, se escuchan, se presienten, pero cada una sabe muy bien cuáles son sus límites, hasta dónde llega ese círculo al que pertenece. Hay una ciudad opulenta y consumista, otra generosa y solidaria. Hay una ciudad engreída y ociosa, y otra sencilla y trabajadora. Y hay una ciudad invisible y silenciosa, que tal vez fue una vez migrante o trabajadora, que busca entre los desechos del consumismo y la opulencia, algo que les sirva para aguantar un día más. Como buscadores de tesoros. Son las flores de nuestros cubos de la basura.

Es solamente un juego

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 Una de las razones por las que me gusta la fotogafía, es porque me permite jugar a construir imágenes que, aunque partan de la realidad, solo existen en la imagen fotográfica. La ciudad es una especie de caos que ofrece infinitas posibilidades de recoger situaciones que pasan desapercibidas a nuestros ojos. La fotografía ordena ese caos aparente y nos lo muestra de una forma en la que no habíamos reparado. Es solo una cuestión de oportunidad, de captar ese instante preciso en el que algo sucede. Pero a veces el juego no consiste en intentar descubrir ese momento, sino en alterar la escena para que aparezca de una manera  que nuestra mirada no puede percibir. Por ejemplo, un ventanal y alguien que pasa por delante. En esa situación, me gusta jugar a forzar las sombras para crear una realidad que el ojo humano jamás podría ver. Por eso me gusta la fotografía, porque es solamente un juego. Xiaomi Redmi Note 10 Pro   25mm  f/1.9  1/2000  ISO 50  EV -2