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Para escuchar

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 Existen lugares que me atraen especialmente. Cuando pienso en ellos, lo hago con el deseo de poder volver pronto. Cuando por fin puedo regresar, los disfruto, los miro, los huelo... Y naturalmente, los fotografío. Uno de esos  lugares es la Alhambra. Allí, en medio del apabullante peso de tantos siglos de historia, miro através del visor, no para fotografiar el lugar, sino para  escucharlo . —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

Simbolismo

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  CONCIENCIA (PROPIA).— ¿No vas a preguntarme qué veo en esta imagen? FOTÓGRAFO.— No entraba en mis planes hacerlo, pero ya que has aparecido... ¿Qué ves? CONCIENCIA (PROPIA).— Veo al fotógrafo atrapado en su propio reflejo. FOTÓGRAFO.— Me gusta eso que dices. CONCIENCIA (PROPIA).— (Para sí) Si no te gustase, tendríamos un verdadero problema. (Al Fotógrafo)  No sabes cuánto me alegra oirte decir eso. Una duda que tengo. FOTÓGRAFO.— Sí, el señor de la camiseta es Garry Kasparov. CONCIENCIA (PROPIA).— No es eso. Ya conozco a Kasparov. FOTÓGRAFO.— ¡Ah! Perdón. Dime. CONCIENCIA (PROPIA).— Lo de taparte la cara con la cámara, ¿es por timidez? FOTÓGRAFO.— No tiene nada que ver con la timidez. Es una forma de decir que mi identidad es mi mirada. CONCIENCIA (PROPIA).— (Se lleva las manos al rostro en un gesto de asombro) ¡Pero esto que estamos diciendo es puro simbolismo! ¿No? (El Fotógrafo guarda silencio) —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

Caminando por la vida

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 ¿Será cierta esa sensación de que siempre, vayamos donde vayamos, hagamos lo que hagamos, hay algo o alguien por encima de nosotros que nos marca el paso y la dirección? Habrá que tirar de voluntad, determinación y libre albedrío, para decidir hacia dónde nos dirigimos. Es así, como vamos caminando por la vida. —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

El porqué de las cosas

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 Nunca me he preguntado por qué hago fotos. No sé, supongo que para mí es algo tan natural llevar la cámara en la mano y tomar una fotografía, que no me planteo por qué lo hago. Por cierto, ¿qué respondería si alguien me lo preguntase? Simplemente, le diría que hago fotos porque me gusta. Sí, me gusta el hecho de hacer la foto. Observar, fijarme en la luz, en las formas, en las texturas... Buscar un encuadre, un punto de vista, esperar algo que tal vez suceda... Y disparar. Llegados a este punto, me planteo cuántas veces nos preguntamos el porqué de las cosas. Vistos muchos de los acontecimientos que nos rodean, creo que nos lo preguntamos muy poco, porque si supiésemos el porqué de tantas cosas, posiblemente no permitiríamos que pasasen. —No te olvides Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

Dialogar

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Entiendo fotografíar como un diálogo entre lo que ocurre y cómo lo veo , u n intento de buscar un orden estético dentro del caos urbano cotidiano.  —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

Metafotografía

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CONCIENCIA (PROPIA).— ¿Recuerdas dónde hiciste esta foto? FOTÓGRAFO.— Perfectamente. CONCIENCIA (PROPIA).— Te refugiaste de la tormenta en una pequeña plaza con soportales y estuviste haciendo fotos mientras esperabas que la lluvia parase definitivamente. FOTÓGRAFO.— Sí, me pareció buena idea aprovechar una atmósfera tan fotogénica. CONCIENCIA (PROPIA).— Me pregunto por qué elegiste precisamente esta. FOTÓGRAFO.— Tiene cierto aire clásico, el claroscuro, las sombras profundas... Pero sobre todo, por la presencia humana. CONCIENCIA (PROPIA).— Lo sé, lo sé. Te gusta que en tus fotografías las personas estén presentes de alguna manera. Pero conociéndote como te conozco... No sé, creo que hay algo más.  FOTÓGRAFO.— ¿Algo más? CONCIENCIA (PROPIA).— A ti siempre te ha gustado mucho eso del metateatro. Ya sabes, teatro dentro del teatro. Y aquí, ¿qué tenemos? Una foto con alguien que está haciendo una foto. Es decir, metafotografía. Fotografía dentro de la fotografía. Yo lo veo clarísimo....

Tormenta

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Me gustan las tormentas. Desde que era niño. Ese momento en que el cielo se oscurece, parece el preludio de algún cambio decisivo. Es como si el mundo contuviese la respiración, en espera de que ya nada vuelva a ser como era antes. Después, la tormenta pasa, las cosas continúan siendo tal como eran y tú sigues esperando la tormenta que por fin ponga todo patas arriba, mientras buscas un lugar donde secar tus ropas empapadas.  —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—