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El porqué de las cosas

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 Nunca me he preguntado por qué hago fotos. No sé, supongo que para mí es algo tan natural llevar la cámara en la mano y tomar una fotografía, que no me planteo por qué lo hago. Por cierto, ¿qué respondería si alguien me lo preguntase? Simplemente, le diría que hago fotos porque me gusta. Sí, me gusta el hecho de hacer la foto. Observar, fijarme en la luz, en las formas, en las texturas... Buscar un encuadre, un punto de vista, esperar algo que tal vez suceda... Y disparar. Llegados a este punto, me planteo cuántas veces nos preguntamos el porqué de las cosas. Vistos muchos de los acontecimientos que nos rodean, creo que nos lo preguntamos muy poco, porque si supiésemos el porqué de tantas cosas, posiblemente no permitiríamos que pasasen. —No te olvides Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

Dialogar

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Entiendo fotografíar como un diálogo entre lo que ocurre y cómo lo veo , u n intento de buscar un orden estético dentro del caos urbano cotidiano.  —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

Metafotografía

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CONCIENCIA (PROPIA).— ¿Recuerdas dónde hiciste esta foto? FOTÓGRAFO.— Perfectamente. CONCIENCIA (PROPIA).— Te refugiaste de la tormenta en una pequeña plaza con soportales y estuviste haciendo fotos mientras esperabas que la lluvia parase definitivamente. FOTÓGRAFO.— Sí, me pareció buena idea aprovechar una atmósfera tan fotogénica. CONCIENCIA (PROPIA).— Me pregunto por qué elegiste precisamente esta. FOTÓGRAFO.— Tiene cierto aire clásico, el claroscuro, las sombras profundas... Pero sobre todo, por la presencia humana. CONCIENCIA (PROPIA).— Lo sé, lo sé. Te gusta que en tus fotografías las personas estén presentes de alguna manera. Pero conociéndote como te conozco... No sé, creo que hay algo más.  FOTÓGRAFO.— ¿Algo más? CONCIENCIA (PROPIA).— A ti siempre te ha gustado mucho eso del metateatro. Ya sabes, teatro dentro del teatro. Y aquí, ¿qué tenemos? Una foto con alguien que está haciendo una foto. Es decir, metafotografía. Fotografía dentro de la fotografía. Yo lo veo clarísimo....

Tormenta

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Me gustan las tormentas. Desde que era niño. Ese momento en que el cielo se oscurece, parece el preludio de algún cambio decisivo. Es como si el mundo contuviese la respiración, en espera de que ya nada vuelva a ser como era antes. Después, la tormenta pasa, las cosas continúan siendo tal como eran y tú sigues esperando la tormenta que por fin ponga todo patas arriba, mientras buscas un lugar donde secar tus ropas empapadas.  —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

Respirar

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CONCIENCIA (PROPIA).— ¿Las fotos respiran? FOTÓGRAFO.— Sí. Cada una a su manera, pero respiran. Unas dinamismo, otras dramatismo o nostalgia o quietud... CONCIENCIA (PROPIA).— Supongo que lo dices en sentido metafórico.  FOTÓGRAFO.— En absoluto. Escucha, escucha con atención. CONCIENCIA (PROPIA).— ¿Así? FOTÓGRAFO.— Sí. ¿Lo escuchas? ¿Lo sientes? CONCIENCIA (PROPIA).— (Pausa de unos segundos) No sé yo, ¿eh? —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

¿Jugamos?

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CONCIENCIA (PROPIA).— Oigo que escuchas el Graceland , de Paul Simon. FOTÓGRAFO.— En efecto. CONCIENCIA (PROPIA).— ¿Te parece una música juguetona? FOTÓGRAFO.— Me parece un muy buen disco. ¿Por qué preguntas eso? CONCIENCIA (PROPIA).— Como sé que esta foto va sobre el juego... FOTÓGRAFO.— ¡Vaya! ¡Veo que tengo pocos secretos para ti! CONCIENCIA (PROPIA).— (Sonrisa pícara) Ni te lo imaginas. FOTÓGRAFO.— Estaba pensando lo importante que es el juego en nuestra infancia. Aprendemos y nos relacionamos a través de él. Luego, vamos perdiendo esa capacidad a medida que caminanos hacia la adultez y lo recuperamos, en parte, cuando nos vamos haciendo viejos. CONCIENCIA (PROPIA).— ¿Y te preguntas por qué? Quizás la vejez nos hace el regalo de recuperar el juego, porque nos quita de encima el peso de tener que demostrarle algo al mundo. No es un ciclo biológico, es cultural y emocional. FOTÓGRAFO.— Más que preguntarme sobre el porqué, intento imaginar cuán diferentes seríamos si no perdiésemos n...

El camino

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  A principios de los años ochenta, se estrenó "Yol" (El camino), una película del cineasta turco de origen kurdo, Yilmaz Guney. La película fue dirigida desde la cárcel por Yilmaz y denunciaba la dictadura en Turquía, el peso de las tradiciones patriarcales arcaicas y una cultura que restringe la libertad del individuo. Recuerdo un debate con un buen amigo, hasta altas horas de la madrugada, en torno a "Yol". Recuerdo vagamente los términos de la conversación, aunque tengo algo más fresco el camino que recorren los personajes hacia una sociedad más libre y más justa. Miro esta imagen, veo a la señora atravesando el arco y pienso que estaría bien que fuese el inicio de un camino hacia una sociedad mejor. ¿Seremos capaces de encontrar un camino como ese? —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—