La calle es algo vivo, cambiante. Un lugar, donde en cualquier momento puede surgir lo inesperado. Por eso es importante protegerse: nunca se sabe qué puede caer sobre nuestras cabezas.
Al otro lado, en la orilla donde el Mediterráneo se nombra Al-abiad Al-mutawaset, la humanidad ha quedado definitivamente sepultada bajo las bombas del sionismo. ¿Cómo podremos seguir caminando con esa ignominia sobre nuestras espaldas? —No te olvides de Gaza—
Un buen encuadre aislando a la protagonista del resto que queda reducido a un mero escenario.
ResponderEliminarMuchas gracias, Luis.
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