Me gusta fotografiar en los lugares por los que paso diariamente, y observar como varían las diferentes imágenes. Unas me gustan, por ejemplo, porque todo queda reducido a sombras, formas, geometría y texturas. —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—
A veces te encuentras con algo que llama tu atención. Un mural que propone un toque teatral a la escena, un juego de planos, un ligero contraste de colores... Te detienes, buscas un encuadre que dé cierto equilibrio a la imagen... y disparas. Simplemente. —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—
Me gusta el juego de superposiciones que ofrecen los cristales, porque crea una realidad fotográfica que es la suma de otras realidades. Así, la fotografía aparece como algo bien distinto de lo fotografiado. —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—