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Elegir o ser elegido

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 A veces leo frases del tipo: "Yo no elegí la fotografía, la fotografía me eligió a mí." Confieso que me cuesta digerir este tipo de afirmaciones. La fotografía, que obliga constantemente al fotógrafo a tomar decisiones y elegir, de repente elige a alguien sin que quede claro cuáles son los motivos y los fines de tal elección. Yo, que soy uno de esos seres elementales que eligen la fotografía en vez de ser elegido por ella, cuando veo que se dirige hacia mí un nutrido grupo de turistas, tomo la decisión de esperar a que me alcancen y disparar. Y me pregunto: si  la fotografía me hubiese elegido a mí, y no al contrario, ¿habría tomado otro tipo de decisión? —No te olvides de Gaza. ni de Cisjordania tampoco—

Primarios 1. Verde

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 Decía William Eggleston:  "No tengo un tema favorito. Solo me gusta mirar lo que sea que esté ahí." Lo mismo me pasa a mí. Más allá de fotografiar la calle (¿o en la calle?), no hay nada que persiga especialmente (¿las sombras, quizás?). Simplemente miro "lo que sea que esté ahí." A veces es el color verde. —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

Fronteras

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  Lei en algún sitio que t omar una foto es algo parecdido a cruzar una frontera: la frontera de un momento. Me gusta la idea de que tomar una foto es algo más que capturar un momento, sea o no (y que me perdone Cartier-Bresson) un momento decisivo. Sí, definitivamente. Me gusta creer que hacer una foto es atravesar una frontera. ¿Tal vez hacia un universo paralelo? —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

Imagen de tu huella 3. La memoria del tiempo

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 Las calles, los lugares, deben tener conciencia del paso del tiempo. Si miras con atención sus huellas, sus heridas, sus grietas, su desgaste, descubres que no son simples escenarios, sino depósitos de memoria. La humanidad parece olvidar demasiado rápido; sin embargo los lugares recuerdan, y a veces nos gritan su recuerdo. Puede ocurrir que escuches esa memoria, la tomes prestada y la deuelvas convertida en una imagen. Creo que la fotografía es, en cierto modo, tomar prestado. Comencé este tríptico tomando prestado 'Imagen de tu huella' , el título de unos hermosos sonetos de Miguel Hernández y la termino recordando los versos de T. S. Elliot:       Así es como acaba el mundo      No con un estallido sino con un quejido. —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

La ciudad y tú

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 Llegas por primera vez a una ciudad. Caminas por sus calles observando a un lado y a otro, empapándote de todo cuanto te rodea, de su ambiente, de su paisaje, de sus gentes, de su luz... De pronto sientes esa llamada. Te detienes, una última mirada, encuadras y disparas. El porqué te detienes precisamente en ese sitio y no en cualquier otro, es algo que queda entre la ciudad y tú.

El elemento humano

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 Leo a David duChemin: "Solía pasar mucho tiempo esperando a que la gente saliera del encuadre antes de hacer una foto. Ahora estoy en el extremo opuesto y espero, pido, suplico que entre gente en el encuadre." A mí me pasa lo mismo. Hace años, cuando hacía fotos con aquella Minolta, esperaba también a que nadie entrara a "estropear" mi paisaje urbano. Ahora, difícilmente concibo una imagen urbana en la que no esté presente el elemento humano. Y además, de una manera ordenada.  —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

Una de sombreros, de luces y de sombras

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 Creo sinceramente, que la fijación con los sombreros no es una obsesión particular mía. Tengo en la cabeza un montón de imágenes de grandes fotógrafos y fotógrafas de calle, en las que el sombrero es el protagonista absoluto, o al menos, un actor secundario de primer nivel. Además de los sombreros, me gustan las luces duras de mediodía, sus contrastes y sus sombras profundas. Así las cosas, si me encuentro con una esquina por la que se cuela un potente rayo de luz, pensaré casi de inmediato que podría encontrar alguna imagen interesante. Si además, observo a mi alrededor y veo que se acerca un sombrero, no me queda otra que pararme, preparar la cámara y esperar a que atraviese por la zona iluminada. Entonces se zambulle en la luz y mientras disparo pienso: "¡Es que hay sombreros que van provocando!" —No te olvides de Gaza —

Digresión fotográfica

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 Desconozco si enarbolar un paraguas amarillo mientras se camina por la calle tiene algún significado. Descarto que tenga como fin protegerse del sol, puesto que está cerrado. Salvo despiste  mayúsculo, naturalmente. ¿Y un estandarte que se eleva para indicar el camino a seguir, a un grupo que avanza desde la retaguardia? La imagen no aclara gran cosa al respecto y mi memoria tampoco despeja las dudas sobre un posible grupo perseguidor. No es difícil imaginar, que esta digresión tiene un origen posterior a la toma fotográfica. En el momento del disparo, mi entendimiento estaba ocupado con capturar una imagen con un color interesante. No sé, ¿y si realmemnte significase algo? — No te olvides de Gaza —

La parte por el todo

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Algunas veces, en una calle abarrotada de gente, al fotógrafo le llama la atención un pequeño detalle, se centra en una parte y la toma por el todo. Un brazo, por ejemplo, le interesa más que el cuerpo entero. En esos casos, ¿está haciendo una sinécdoque fotográfica? —No te olvides de Gaza—

Otras razones

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No siempre se elige el blanco y negro porque la escena te recuerde tiempos rancios y oscuros. En ocasiones, la elección está motivada porque se busca, por ejemplo, un ambiente determinado. Hay veces que existen otras razones. —No te olvides de Gaza —

Horizonte 1. Jugar

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 El horizonte es una imagen a la que fácilmente se le puede encontrar un sentido alegórico. Se puede ver en él ese lugar en el que nos espera nuestro futuro, el camino por recorrer, los sueños por alcanzar, ese algo que siempre queda por descubrir, la esperanza... Tantas y tantas cosas.   Entonces te encuentras con un grupo de niños y niñas que juegan en una pirámide de redes delante del horizonte. Mientras trepan, parece como si estuvieran ascendiendo para saltar por encima de esa línea en la que se unen el cielo y el mar: el horizonte. Mi pensamiento simbólico ve una bonita metáfora en estos niños que juegan delante de su futuro. Mi pensamiento realista se pregunta por qué en tantos sitios, no existe el derecho a ese futuro.

Estampas 2. Momentos de pausa

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 En la calle la vida transcurre con rapidez. En ese discurrir de la vida, buscas gestos, momentos, escenas, instantes... cuando crees que has encontrado uno, aprietas el obturador, y en una fracción de segundo capturas una imagen. Ese ritmo, esa rapidez, te hace estar atento, te obliga a detenerte y observar. Te paras, contemplas la vida delante de ti y entonces, algo parecido al instinto, te hace disparar. Sí, en medio del bullicio de la ciudad, la fotografía te enseña a tener momentos de pausa.

Sutilezas

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 Soy esencialmente noctámbulo. Siempre me ha gustado especialmente la noche para estudiar, leer, escribir, escuchar música, oír la radio, ver un partido de la NBA en la televisión o simplemente, conversar. Tal vez por eso, me gusta hacer fotografías nocturnas. Por mis querencias noctámbulas. O quizás no sea por eso. O no únicamente por eso. La calle por la noche, se ordena de manera diferente a cómo lo hace por el día. Es como si la oscuridad modelase su latido. De noche todo asume unas formas más suaves, se matiza. Las imágenes se llenan de sutileza. Y en la sutileza, hay muchas cosas que mirar. En esa penumbra que apenas si insinúa alguna forma, algún detalle. O en unas copas, que les da por imitar el brillo de las estrellas en el cielo. Sí, creo que, si tuviera que elegir un adjetivo para la fotografía nocturna, elegiría sutil.

A propósito de Fred

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 Hablaba ayer con un buen amigo sobre la fotografía de Fred Herzog, de la sencillez que siempre buscaba en sus imágenes. Hablamos de alguna otra cosa relacionada con la fotografía y de otras muchas, que nada tienen que ver con el mundo fotográfico. Y a propósito de Fred, de la fotografía y de lo que no es fotografía, de la amistad, de la conversación... me viene a la cabeza (bueno, me viene, porque acabo de leerlo hace unos minutos) algo que decía el maestro Herzog: " Haz fotografías en la calle porque perfecciona tus instintos, tu rapidez y te ayuda a ser rápido componiendo. Pero, sobre todo, es lo que tienes en tu cabeza lo que hace la foto.  Si no lees, si no tienes conversaciones con amigos inteligentes, no llegarás a hacer una buena foto. "  

Certidumbres

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  Por lo general, cuando hago fotos no suelo tener un plan preconcebido. Simplemente camino, observo y me dispongo a dejarme sorprender. Sí tengo, sin embargo, algunas certezas. Por ejemplo sé, que si me detengo en una parada de tranvía, se presentarán buenas situaciones fotográficas. En la calle, siempre existen certidumbres a las que puedes agarrarte.

Protegerse

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 La calle es algo vivo, cambiante. Un lugar, donde en cualquier momento puede surgir lo inesperado. Por eso es importante protegerse: nunca se sabe qué puede caer sobre nuestras cabezas.

¡Es el color!

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 Hace algún tiempo decubrí cuál es el papel del color en fotografía. Creo que fue algo insconciente. Después de haber visto muchas fotos de grandes fotógrafos y fotógrafas, de enriquecer tu mirada fotográfica, de repente algo se enciende en tu interior. Lo descubrí un día, observando alguna de esas célebres fotografías. Al mirar esa imagen de William Eggleston, en la que un Chevrolet verde está aparcado delante de un muro verde, me di cuenta que no eran el coche ni el muro, sino el verde. O esa otra, también de Eggleston, en la que aparece un techo rojo con una bombilla: me di cuenta que no eran el techo ni la bombilla, sino el rojo. O la foto de Helen Levitt, en la que un hombre vestido de azul mira con unos prismáticos sentado en un banco de color azul: claro, no es el hombre, sino el azul. Cuando comprendes que el color en fotografía puede ser el sujeto protagonista de una imagen, ya no miras los colores que te encuentras por la calle de la misma manera. Y si un día te encuentra...

El que se va

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 Casi siempre es una buena idea detenerse ante una puerta. A poco que esperes, aparecerá alguien que la atravesará y te proporcionará un buen motivo fotográfico. Encuadras, apuntas y atrapas en el sensor de tu cámara a ese hombre, el que se va.

Asombrada

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 En mis imágenes, me gusta buscar asociaciones entre la luz y la sombra. Bueno, esto no es demasiado complicado porque, por lo general, no se pueden tener la una sin la otra. También por lo general, la luz suele centrar la atención, mientras que las sombras se consideran un elemento secundario. Teniendo en cuenta que las sombras se proyectan por medio de la luz, podrían ser consideradas un subproducto de la luz. Pero visual y creativamente, tienen la misma importancia y pueden  convertirse  en la parte más evocadora de una imagen. De hecho, suelo buscar calles y horas que me ofrezcan sombras que tendrán protagonismo y preeminencia en mis fotografías. Y entonces, si las sombras tienen  una  especial relevancia en alguna de mis imágenes, ¿podría decir que es una imagen asombrada?

Escenarios recurrentes. Toma 2

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 La misma plaza, el mismo día y la misma hora. Un encuadre más cerrado, una luz más contrastada y la protagonista más presente en el primer plano.