La calle es un universo caótico en el que no siempre es fácil encontrar algo que ordene ese caos. A veces buscas ese argumento ordenador y a veces simplemente surge, por ejemplo, cuando alguien que pasa, siente la misma curiosidad por el fotógrafo que la que el fotógrafo tiene por lo que sucede delante de su cámara. Se produce así una relación de reciprocidad, entre el fotógrafo y la persona fotografiada.