Cuando te gusta ese contraste fuerte entre luces y sombras que se produce cuando el sol está en todo lo alto, si vas caminando bajo unos porches en sombra, es una suerte encontrarte con una mujer que vista un vestido blanco.
Al otro lado, en la orilla donde el Mediterráneo se nombra Al-abiad Al-mutawaset, la humanidad ha quedado definitivamente sepultada bajo las bombas del sionismo. ¿Cómo podremos seguir caminando con esa ignominia sobre nuestras espaldas? —No te olvides de Gaza—
Recuerdo que hace años, cuando las noches del frío invierno empezaban a hacerse paseables, un buen amigo decía: "Ya va haciendo buenas noches." Hace ya tiempo que no paseamos las frías noches de invierno, pero me acuerdo con frecuencia de esa frase. Va por ti, amigo. —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—
Algunas veces, en una calle abarrotada de gente, al fotógrafo le llama la atención un pequeño detalle, se centra en una parte y la toma por el todo. Un brazo, por ejemplo, le interesa más que el cuerpo entero. En esos casos, ¿está haciendo una sinécdoque fotográfica? —No te olvides de Gaza—
Que bien elegido el motivo y forzado con contraste
ResponderEliminarquise decir.... "y el forzado del contraste" (aquí el contraste tan acusado juega un papel esencial a mi modo de ver)
ResponderEliminarExactamente. La luminosidad que desprendía el blanco del vestido, estaba pidiendo a gritos forzar la exposición para tener un contraste tan fuerte.
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