Los carteles publicitarios forman parte del paisaje urbano. Acompañan nuestro paso por las calles, nos llaman, nos dicen cosas… Con independencia del caso que hagamos a sus reclamos, algunos de esos anuncios nos resultan atractivos visualmente. Sí, nos gustan. ¿Será posible que la atracción se produzca en sentido inverso? ¿Alguno de esos carteles podría quedarse prendado de alguien que pase caminando frente a él? En alguna ocasión, he visto situaciones en las que he llegado a creer, que eso realmente puede ser así. ¿Será que hay una belleza que mueve el mundo? ¿El real o el imaginario? Xiaomi Redmi Note 120 Pro 35mm f/1.9 1/250 ISO 50