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Mostrando las entradas etiquetadas como night

Ventanas abiertas

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 Decía Stephen Shore, que una imagen fotográfica crea la ilusión de una ventana abierta al mundo. A mí me gusta abrir esa ventana y ver cómo es la calle por la noche. —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

Exclusiones

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 La fotografía es en gran medida decidir qué excluir del encuadre, tanto como elegir qué incluir. Y llegas de noche a la puerta de un hotel y todo lo que no sean líneas, divisiones, luces en penumbra y una figura humana, te sobra y lo dejas fuera. — No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

La noche y los gatos

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   Camino al trabajo, atravieso un paseo arbolado de tilos. En los últimos días de primavera, cuando ya han florecido, el dulzor de su aroma impregna el ambiente. En esos días las mañanas aún son frescas y resulta muy agradable sentir el frescor en la cara mientras inspiras el aroma de los tilos. Y será por las extrañas asociaciones que crea nuestro cerebro, o a saber por qué será, el otro día me vino a la memoria está foto y el célebre aforismo "De noche todos los gatos son pardos." Y dado que no he sido capaz de establecer una relación coherente entre los tilos, su aroma, la primavera, el frescor de la mañana, un paisaje urbano crepuscular y los gatos, pensando que alguna razón habrá para que mi mente se haya detenido en esa imagen y esa frase, no se me ha ocurrido nada mejor que componer con ellas un título, en apariencia totalmente inconexo con la fotografía que encabeza. —No te olvides de Gaza—

Sutilezas

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 Soy esencialmente noctámbulo. Siempre me ha gustado especialmente la noche para estudiar, leer, escribir, escuchar música, oír la radio, ver un partido de la NBA en la televisión o simplemente, conversar. Tal vez por eso, me gusta hacer fotografías nocturnas. Por mis querencias noctámbulas. O quizás no sea por eso. O no únicamente por eso. La calle por la noche, se ordena de manera diferente a cómo lo hace por el día. Es como si la oscuridad modelase su latido. De noche todo asume unas formas más suaves, se matiza. Las imágenes se llenan de sutileza. Y en la sutileza, hay muchas cosas que mirar. En esa penumbra que apenas si insinúa alguna forma, algún detalle. O en unas copas, que les da por imitar el brillo de las estrellas en el cielo. Sí, creo que, si tuviera que elegir un adjetivo para la fotografía nocturna, elegiría sutil.

Entre la noche y el día

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 Me gustan esos momentos en los que la noche aún no ha dejado de ser noche y el día todavía no ha comenzado a serlo; en los que las sombras comienzan a definirse como formas humanas y las siluetas tienen tiempo aún de definirse con claridad bajo la luz de las farolas; en los que el ambiente y el clima tienen algo especial. En esos momentos, merece la pena detenerse y hacer unos cuantos disparos, por si en alguno de ellos se ha registrado esa imagen que habías visto antes de apuntar con tu cámara. 

El que se va

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 Casi siempre es una buena idea detenerse ante una puerta. A poco que esperes, aparecerá alguien que la atravesará y te proporcionará un buen motivo fotográfico. Encuadras, apuntas y atrapas en el sensor de tu cámara a ese hombre, el que se va.

Los colores de la noche

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 La noche también tiene sus colores, pero son de otra manera. Hay que buscarlos de otra forma. Por el día están siempre presentes, te asaltan a cada paso. Por la noche, hay que buscarlos donde la luz te los descubre. Encontrarte con ellos rompiendo la oscuridad, es descubrir un pequeño tesoro.

Color y abstracción

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 A veces,  no vemos en el color otra cosa que un vehículo para buscar la abstracción.

Nuestros amigos

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No sé si será porque en los últimos días he estado revisando fotografías de Elliot Erwitt (entre ellas las de su célebre libro Elliot Erwitt's Dogs), pero de repente he recordado que tengo un buen número de fotografías de perros. ¿O será por eso que se dice de que son nuestros mejores amigos?

Al regresar

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 Me gusta la fotografía nocturna, porque la noche impone otro ritmo. No solo porque la ciudad se mueve de otra forma, sino porque  la materia prima con la que se construyen las imágenes se comporta de manera diferente. Por el día la luz se mueve y en poco tiempo, las luces y las sombras han cambiado casi por completo el escenario. No tienes demasiado tiempo para pensar si ese es el momento de apretar el disparador. Por la noche, salvo la que dan los faros de los coches, la luz no se mueve. Cuando encuentras un punto de luz, por ejemplo una farola, tienes tiempo para pensar, mirar desde un lado y desde el otro, irte y volver más tarde si algo no te cuadra. La farola y su luz segirán ahí. Y al regresar, tal vez te encuentres a una pareja que habla tranquilamente de sus cosas, y te da ese "algo" que la primera vez no habías encontrado.

La noche nos saluda

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 La luz de la noche, el texto, geometrías y patrones que se repiten... Todo me sugería una imagen interesante. Solo faltaba introducir una sombra que parece saludarnos: "¡Hola!" "مرحبا"