Imaginando a Caravaggio


 Un bar es un lugar donde hacer un alto en el camino. Un café, una conversación, tal vez algo para comer… Y si ya está bien avanzado el mediodía y la luz del sol se cuela con decisión por la puerta, envolviendo de luces y sombras a dos mujeres sentadas a una mesa, entonces el fotógrafo imagina una pintura de Caravaggio, saca su cámara y dispara. Simplemente por eso, porque su mirada ha creído dibujar algo parecido a un cuadro del genio del barroco. Tal vez, no haya nada malo en eso.

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