El fotógrafo y el lector de imágenes


 Con el paso del tiempo, ha ido cambiando mi forma de mirar lo que fotografío. Hace años, veía algo que me gustaba y disparaba. Después de aprender que no todo lo que resulta bonito a nuestros ojos tiene interés fotográfico, solo aprieto el disparador si existe algún tipo de conexión con lo que estoy mirando. Supongo que eso es madurar como fotógrafo. A veces sucede, que cuando veo alguna de mis fotografías, encuentro una conexión y una narrativa que no existían en el momento de hacer la toma. Pongamos esta imagen de tejados contra un cielo azul. Al mirarla me sugiere un universo de cuentos infantiles, de niños que no quieren crecer y hadas que desprenden polvos mágicos, de brujas, de magos de oriente que reparten regalos, de gatos andarines, de desollinadores que cantan ...#Chim chimeney #Chim chimeney #Chin chin cheroo... Todo eso no estaba en mi cabeza en el momento del disparo. Solo apareció en el momento de mirar el resultado de la toma. ¿Será eso madurar como lector de imágenes?

—No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

Comentarios

Entradas populares de este blog

Al otro lado

Ya lo dijo Nikos