Postales en gris 2: Dentro de un rectángulo


  Cada día paso por esta esquina camino del trabajo. A veces me detengo unos minutos, preparo la camara (la cája mágica, que decía Larrain) y casi siempre disparo. Me gusta hacerlo, especialmente, en esos días en los que aún no ha amanecido. Tres, cuatro, cinco diparos. No hay tiempo para más. El trabajo espera y aún tengo que parar a tomar mi café de cada mañana. Dejo pasar algunos días y miro las imágenes que he conseguido. Hay una que llama mi atención. Me gusta esa presencia del hombre abriendo la puerta de su pequeño negocio. Una coqueta crepería, a la que, por cierto, hace tiempo que no voy. Tal vez le falte algo de nitidez a la figura del hombre, pero me gusta el gesto. Me resulta acogedor. Casi, casi, familiar. Tal vez sea porque me imagino traspasando el umbral y sentándome en una mesa, junto a la ventana, degustando un crepe de dulce de castañas. Miro otra vez la fotografía y veo un momento atrapado dentro de un rectángulo.

—No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

Comentarios

  1. Esa crepería la recuerdo muy bien, algunos momentos buenos hemos pasado en ella. La imagen es sensorial, traslada a esos instantes alojados en los recuerdos, es una hora perfecta para fotografiar, un tiempo bien aprovechado sin duda, una escena llena de "sabor", en cuanto a la nitidez ... ¿qué importancia tiene?

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