El hombre del paraguas



La fotografía es, al mismo tiempo, una acción casual y meditada. Vas caminado por la calle y el azar te coloca ante un escenario interesante. Por ejemplo por su color. O porque su arquitectura ofrezca unas líneas y una perspectiva que permitan cierto juego visual. Puede que la casualidad también haga que en ese momento esté lloviendo. Entonces llega la primera de las decisiones: el encuadre, qué parte de ese escenario entrará dentro de la imagen. Esa decisión implica establecer una relación determinada entre las líneas y las formas y los propios márgenes de la fotografía. Establecerá una jerarquía, dibujará una geometría , propiciará una serie de conexiones visuales y determinará un contenido. A esa primera decisión, le seguirán otras que afectan a la luz, a la apertura del diafragma, a la velocidad de obturación... ¿Y si por casualidad pasase alguien en un tiempo razonable? Por ejemplo, alguien que quedase enmarcado por las líneas que dibujan la puerta de entrada, alguien que llevase una ropa que contrastase con el rojo del fondo. ¿Y si por casualidad pasase un hombre vestido con ropa oscura y un paraguas negro?

Samsung Galaxy S6

28mm  f/1.9  1/230  ISO 640  EV -0.2

Comentarios

  1. Lo mejor de todo, es que ela mayoría de esas decisiones se toman en un fragmento insignificante de tiempo ... el instinto hay que entrenarlo, cosa que no deja de ser gratificante. Me gusta la decisión del color en esta foto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Fue el color lo que me llamó la atención. Me pareció una escena interesante y pensé que, en un día lluvioso, igual tenía suerte y aparecía algún personaje que encajara con la imagen. Hice algunas tomas, y por fin apareció el hombre del paraguas.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Señora de rojo entre las sombras

Variar la perspectiva

Un día de enero de 2018