Y saber estar, mirar y fotografiar. No hay duda de que la luz lo es todo, aquí el contraste marca la propia narrativa con ese cierto misterio que procura la penumbra en el personaje. Tan cotidiano como sorprendente
Al otro lado, en la orilla donde el Mediterráneo se nombra Al-abiad Al-mutawaset, la humanidad ha quedado definitivamente sepultada bajo las bombas del sionismo. ¿Cómo podremos seguir caminando con esa ignominia sobre nuestras espaldas? —No te olvides de Gaza—
Es cierto lo que dices. La luz dibuja y el fotógrafo eterniza.
ResponderEliminarVeo una buena luz (con sus buenas sombras) y pierdo la cabeza.
EliminarY saber estar, mirar y fotografiar. No hay duda de que la luz lo es todo, aquí el contraste marca la propia narrativa con ese cierto misterio que procura la penumbra en el personaje. Tan cotidiano como sorprendente
ResponderEliminarUna esquina y una hora estupendas.
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