Persecución callejera
En ocasiones, el fotógrafo callejero, apostado en un lugar estratégico o siguiendo los pasos de alguien en busca de una fotografía, se parece a un detective. La diferencia es que la imagen que persigue no tiene más fin que el artístico y que lo hace con absoluta naturalidad, sin intentar ocultar o disimular que está tomando fotos. Un día sales de casa camino del trabajo. La mañana está lluviosa y aún no ha amanecido. El suelo está mojado y las luces encendidas. Observas la ciudad mientras caminas y te imaginas un sinfín de motivos fotográficos. Te encuentras con un hombre paseando a su perro. Las mascotas siempre resultan fotogénicas. Uno, dos, tres disparos. El hombre que pasea a su perro ha tomado tu mismo camino. Permaneces detrás de él y disparas una, dos, tres veces… Finalmente tu camino y el del hombre que pasea a su perro se separan. La persecución ha terminado y en tu cámara tienes un puñado de instantáneas. Llegas al bar donde tomas tu café antes de entrar al trabajo y ec...