Un día de enero de 2018


 Composición, encuadre, punto de vista, exposición... Una fotografía es todas esas cosas, pero también es un elemento que nos permite recordar, una ventana abierta a un momento concreto del pasado. Ahí están la parte técnica y la parte emocional, comunicativa. Esos son los dos elementos que entran en juego cuando uno se dispone a valorar una imagen determinada. La parte técnica, es algo objetivo. Descarto tal o cual imagen porque está quemada o desenfocada o trepidada... Salvo que se busque algún efecto concreto, cualquiera de ellos es un motivo suficiente para mandar la foto a la papelera. Con la parte emocional ya no es tan fácil. No es sencillo tomar distancia de tus fotografías, porque cada una de ellas te remite al momento y a las circunstancias en las que la imagen fue tomada. Aquí cuentas con el tiempo como principal aliado. Cuanto más tiempo ha pasado desde la captura, más cerca estás de poder valorarla con cierta distancia. Pero hay veces en las que no quieres mantener esa distancia y eliges la foto precisamente por su carga emocional. De esta hace casi exactamente cuatro años. La tomé de vuelta de un encuentro con parte de la familia. Era el tiempo de los 'gilets jaunes', y la Place de la Bourse, de Burdeos, uno de los centros de su protesta. El cielo estaba cubierto y hacía frío.

Nikon D200   36mm   f/4.5   1/800   ISO 800

Comentarios

  1. Burdeos es impresionante. Habrá que volver.

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  2. Dejar en un cajón o en una carpeta del directorio (para el caso es lo mismo) las fotografías durante un tiempo siempre es un buen ejercicio. Un amigo siempre aseguraba que era la mejor manera de dejarlas madurar…. es como si se revelasen solas.

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