Composición, encuadre, punto de vista, exposición... Una fotografía es todas esas cosas, pero también es un elemento que nos permite recordar, una ventana abierta a un momento concreto del pasado. Ahí están la parte técnica y la parte emocional, comunicativa. Esos son los dos elementos que entran en juego cuando uno se dispone a valorar una imagen determinada. La parte técnica, es algo objetivo. Descarto tal o cual imagen porque está quemada o desenfocada o trepidada... Salvo que se busque algún efecto concreto, cualquiera de ellos es un motivo suficiente para mandar la foto a la papelera. Con la parte emocional ya no es tan fácil. No es sencillo tomar distancia de tus fotografías, porque cada una de ellas te remite al momento y a las circunstancias en las que la imagen fue tomada. Aquí cuentas con el tiempo como principal aliado. Cuanto más tiempo ha pasado desde la captura, más cerca estás de poder valorarla con cierta distancia. Pero hay veces en las que no quieres mantener esa...