En la calle hay muchas pequeñas cosas que llaman tu atención y te empujan a apretar el dispardor. Una camisa especialmente colorida, un sombrero, o simplemente, alguien que siente curiosidad por algo y se detiene a mirar.
La curiosidad del fotógrafo, es lo que nos hace disparar, a un punto en concreto o a una persona, que nos llama la atención. Que tengas una buena semana.
Creía haber comentado ya esta fotografía... a ver si ha ido a parar a la lista de spam. Cada fotografía, es fruto de la curiosidad, aunque también nuestro protagonista, no carece de ella. Su forma de observarlo todo, son buenos síntomas de curiosidad.
A veces dudo si el mundo necesita que lo sujeten o que le den un buen meneo. No sé, pero yo creo que le vendría mejor el meneo. — No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—
En lo que se refiere a la estética, el desarrollo automovilístico ha perjudicado seriamente a la fotografía. Basta mirar algunas de las fotos de Saul Leiter, Fred Herzog o Ernst Haas en las que aparecen automóviles, para darse cuenta de ello. Ninguno de los tres, convirtieron los coches en el elemento protagonista de sus imágenes, sino que aparecían con sutileza como elementos del paisaje urbano. Un auténtico disfrute perderse por sus fotos. No por los coches, sino por la sutileza. Todo es sutil en sus imágenes. Con coches o sin ellos. Sí, los automóviles actuales no tienen esa estética tan "de foto", que desprendían los de los años cincuenta y sesenta. Y un día, vas caminando por una ciudad cualquiera y te encuentras con un coche "de época" aparcado en la puerta de una catedral, esperando la salida de los novios, y no se te ocurre otra cosa más que agacharte y disparar a través de sus ventanillas. ¡Qué le vamos a hacer! No soy ni Leiter, ni Herzog, ni Haas. Pero m...
Me gustan las bibliotecas. Son lugares tranquilos, incluso para hacer fotos. Me gustan particularmente las que tienen cierta antigüedad: los lomos desgastados de sus libros, su olor, la calidez que el tiempo ha impregnado en sus mesas y sus sillas. Me gusta sentirme rodeado por parte de lo mejor que la humanidad ha sido capaz de crear en filosofía, historia, ciencias, artes, literatura... Me gusta pensar que, en sus anaqueles, tal vez se encuentre alguno de los libros de Carl Sagan, en los que nos advertía que nuestro poder está creciendo más deprisa que nuestra sabiduría. — No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—
La vida sin más artilugios. Así de simple.
ResponderEliminarLa fuerza de la simpleza, Luis. Gracias por tu comentario.
EliminarLa curiosidad del fotógrafo, es lo que nos hace disparar, a un punto en concreto o a una persona, que nos llama la atención.
ResponderEliminarQue tengas una buena semana.
Muy natural y luminosa, a propósito q miraba?jeje (Amparo)
ResponderEliminarPues no lo sé. Yo le estaba mirando a él. Hice la foto y seguí a lo mío.
EliminarCreía haber comentado ya esta fotografía... a ver si ha ido a parar a la lista de spam.
ResponderEliminarCada fotografía, es fruto de la curiosidad, aunque también nuestro protagonista, no carece de ella. Su forma de observarlo todo, son buenos síntomas de curiosidad.