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En un día cualquiera

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Es un día cualquiera. Vas caminado, supongamos que de vuelta del trabajo, y pasas por un escenario que te atrae, por ejemplo, por la simetría. Te detienes, y aunque ya conozcas el lugar de sobra, lo observas detenidamente y buscas un encuadre. Apenas lo has encontrado, decides que como mejor funcionará esa imagen será en blanco y negro. Te construyes algo parecido a una imagen mental, trasteas los ajustes de la cámara y simplemente esperas a que los personajes aparezcan y ocupen su lugar.

Deseo cumplido

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 No sé exactamente por qué, pero siempre he deseado fotografiar un piano.  ¿Será porque en mi juventud tocaba la guitarra?

Los días de fiesta

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 En los días de fiesta, los vendedores y vendedoras ambulantes se despliegan por la ciudad con sus racimos de globos multicolores. Yo, empiezo a perseguirles por las calles, con una idea compositiva en la cabeza: "llenar el encuadre, llenar el encuadre." Bueno, en realidad no persigo a nadie por ningún lado. Ha sido una pequeña concesión al relato. Simplemente me los encuentro, busco un punto de vista algo diferente, veo un spiderman que me mira desafiante, me acerco y disparo

Un rincón en otoño

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 Me gusta tener un rincón al que escapar de vez en cuando. Pongamos una pequeña aldea en el Pirineo, que apenas llega a la docena de habitantes. Un lugar para desconectar, suele decirse, aunque yo prefiero afirmar que es un sitio para conectar. Conectar con ese tiempo que te pertenece y que el día a día te arrebata. Conectar con las cosas que te gustan y a las que no dedicas la atención que merecen. Conectar con la naturaleza, con el aire limpio o con esas noches de oscuridad profunda. El otoño, es una estupenda estación para disfrutar de ese rincón para conectar.

Espacio y tiempo

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Cuando salgo a hacer fotos, suelo incluir en mi recorrido un conocido pasaje de mi ciudad, en el que el espacio y el tiempo se dan la mano. Es una galería modernista de finales del siglo XIX, con aire parisino, muy del gusto de la burguesía de la época. Atravesar sus puertas, es algo más que traspasar un umbral. Alejado de su esplendor decimonónico, y recuperado de sus años de abandono y decadencia, conserva en sus paredes, en sus techos o en su decoración, la huella del paso del tiempo que lo impregna todo. Me atrae sobre todo la luz del espacio, una iluminación suave, difusa y desigual,  que crea un ambiente teóricamente complicado para la fotografía, pero que me invita a buscar el claroscuro, la penumbra y el contraluz.

Minimalismos 3: La cruz del sur

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Creo que fue Garry Winogrand, quien dijo que no se debe confundir la fotografía con el objeto fotografiado. No es infrecuente reclamar de la fotografía un papel de notario de la realidad. Esto debe ser así, en disciplinas como el fotoperiodismo, por ejemplo, pero no es extensible al conjunto de la fotografía como lenguaje y medio de expresión. Una cámara fotográfica tiene la capacidad de registrar lo que hay delante de ella, pero el simple hecho de apretar el disparador, ya supone cierta abstracción de lo fotografiado. Una fotografía es una representación de la realidad, y como tal, está abierta a la interpretación subjetiva del fotógrafo. Así, puede ocurrir, que una imagen que el fotógrafo ve como la cruz del sur, en realidad no sea una cruz, ni esté en el sur.

Minimalismos 2: El rincón de pensar

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Pienso que, si veo una silla en un rincón, con una luz intensa que entra en la escena por la izquierda, puede ser una buena idea hacerle una foto. Pienso que, ya que tengo una escena como esta, puede ser una buena idea ponerle como nombre, el rincón de pensar. Y ya que tengo un rincón de pensar, pienso que es mucha la gente que tendría que pasar por él. (A mí al menos, se me ocurren bastantes nombres para sentar en esa silla). Y pienso que, ya que tengo una silla y un rincón, puede ser una buena idea parafrasear los famosos versos de Becquer        “Del salón en el ángulo  rincón oscuro,       de su dueño  del pensador tal vez olvidada,       silenciosa y cubierta de polvo,       veíase el arpa la silla”