Una mañana, por ejemplo de sábado, con un cielo despejado y una buena temperatura, invita a montar en bicicleta, a pasear al perro y por qué no, también a hacer fotos.
Al otro lado, en la orilla donde el Mediterráneo se nombra Al-abiad Al-mutawaset, la humanidad ha quedado definitivamente sepultada bajo las bombas del sionismo. ¿Cómo podremos seguir caminando con esa ignominia sobre nuestras espaldas? —No te olvides de Gaza—
Hace unos días, hablaba con un buen amigo sobre fotografía de calle y fotografía de paisaje. Aunque me declaro ferviente seguidor de las dos disciplinas, me inclino claramente por la fotografía callejera. No solo por lo accesible que resulta (solo tienes que coger tu cámara, salir a la calle y ponerte a hacer fotos), sino porque la ciudad es mi tema. Me siento cómodo en sus calles. Me gusta capturar su pulso, su latido, el ir y venir de sus gentes. La atención y la concentración que requiere la fotografía de calle, te hace ir descubriendo qué te atrae y qué te resulta desagradable e incluso repulsivo. Y todo quieres encerrarlo dentro del encuadre de una imagen. Es fácil deducir de todo esto, que la fotografía de calle ocupa gran parte de mis archivos fotográficos, aunque también hay un hueco para esos paisajes a los que necesito volver de tanto en cuando. —No te olvides de Gaza—
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ResponderEliminarBuen marco para hacer esa fotografía. Con ese gran mural en la pared y la escena de la persona que pasa en bicicleta, acompañada de su buen perro.
ResponderEliminarMuchas gracias por el comentario.
EliminarSobre todo si las fotografías a realizar son de esta calidad. Buen trabajo con el color
ResponderEliminarMuchas gracias por tu comentario, Luis.
EliminarPreciosa la foto, el color impresionante, muy viva, muy alegre, me gusta(amparo)
ResponderEliminar😃👌👍
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