CONCIENCIA (PROPIA).- No sé si debo decirte algo. FOTÓGRAFO. - Adelante, di lo que quieras. CONCIENCIA (PROPIA).- A veces me desorientas. FOTÓGRAFO. - ¿Te desoriento? CONCIENCIA (PROPIA).- Sí. Siempre dices que te gustan las sombras, las luces contrastadas... FOTÓGRAFO. - ¿Y? CONCIENCIA (PROPIA).- Pues que aquí no hay sombras, ni contrastes... Nada de nada. FOTÓGRAFO. - Bueno, no solo me gustan las sombras, ni busco siempre los contrastes. CONCIENCIA (PROPIA).- ¡Ah! Entiendo. No quieres encasillarte como fotógrafo. FOTÓGRAFO. - ¡No digas chorradas! Simplemente me gusta la fotografía e intento tener una visión fotográfica amplia. CONCIENCIA (PROPIA).- Entonces, ¿tu estilo es eléctrico? FOTÓGRAFO.- Déjate de eclecticismos. Mira la foto. ¿Qué ves? CONCIENCIA (PROPIA).- Pues que no hay sombras, ni luces contrastadas. FOTÓGRAFO.- Pero hay una paleta de color en tonos pastel, unas gradas de piedra que dibujan diagonales, un hombre y una mujer que rompen la geometría del graderío.....
¡Emocionante! Y la foto es preciosa. Casi casi sé donde la hiciste.
ResponderEliminarClaro. En Lisboa. Junto al monumento a los descubrimientos.
EliminarEl mar con todas sus interpretaciones personales según cada cual. Un espacio en el que dejarse ir para alcanzar puertos imaginados. Abrazo
ResponderEliminarBuen viaje y buen puerto. Gracias por el comentario, Luis.
ResponderEliminarComo postal no se le puede pedir más, y como metáfora, tampoco. Además el mar, siempre es algo muy agradable de observar (si es en directo, mejor) (Amparo)
ResponderEliminar👍
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