Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como sea

La esperanza

Imagen
  FOTÓGRAFO.— Esa frase en la que estás pensando me gusta. CONCIENCIA (PROPIA).— ¿Cómo sabes en qué estoy pensando? FOTÓGRAFO.— Te recuerdo que eres mi conciencia. CONCIENCIA (PROPIA).— Es cierto, a veces se me olvida. Entonces qué, ¿la digo? FOTÓGRAFO.— Claro, sabes que Lorca nos gusta mucho.  CONCIENCIA (PROPIA).— "El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida."  ¿Crees que hemos perdido la esperanza? FOTÓGRAFO.— Son estos unos tiempos difíciles, pero el sol sale todos los días. CONCIENCIA (PROPIA).— Y también se pone. FOTÓGRAFO.— Pero después vuelve a salir. Siempre, a pesar de todo, el sol vuelve a salir.  CONCIENCIA (PROPIA).— ¿La foto de un ocaso es la mejor opción para transmitir optimismo? FOTÓGRAFO.— Un atardecer está muy bien, porque deja la puerta abierta a la esperanza de que mañana habrá un nuevo amanecer. —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

Desde la ventana

Imagen
  Si desde la ventana de mi casa se viese el mar, ¿podria ser más o menos así? Si desde mi ventana viese el mar todos los días, ¿cuánto pensaría en el otro lado, en la otra orilla? —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

El mar. La mar

Imagen
  CONCIENCIA (PROPIA).— Pues para ser de interior y no gustarte la playa... FOTÓGRAFO.— Ya. Pero el mar...  CONCIENCIA (PROPIA).— El mar. La mar. —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—

Horizonte 1. Jugar

Imagen
 El horizonte es una imagen a la que fácilmente se le puede encontrar un sentido alegórico. Se puede ver en él ese lugar en el que nos espera nuestro futuro, el camino por recorrer, los sueños por alcanzar, ese algo que siempre queda por descubrir, la esperanza... Tantas y tantas cosas.   Entonces te encuentras con un grupo de niños y niñas que juegan en una pirámide de redes delante del horizonte. Mientras trepan, parece como si estuvieran ascendiendo para saltar por encima de esa línea en la que se unen el cielo y el mar: el horizonte. Mi pensamiento simbólico ve una bonita metáfora en estos niños que juegan delante de su futuro. Mi pensamiento realista se pregunta por qué en tantos sitios, no existe el derecho a ese futuro.

Mirando al mar

Imagen
 A veces, solo puedes encontrar un camino de luz si miras hacia el mar.

Fly me to the moon

Imagen
"# Llévame a la luna #Déjame jugar entre las estrellas #Déjame ver cómo es la primavera"

Conversar

Imagen
 La orilla del mar es un buen lugar para conversar y para observar cómo se conversa.

El pescador

Imagen
 Se dice que cuando estás en la calle haciendo fotos, eres cazador o eres pescador. Eres cazador, si vas caminando a la búsqueda de  algo que llame tu atención, aunque de antemano no sepas muy bien qué es. Eres pescador, si llegas a un escenario interesante y te detienes a esperar que se materialice la foto que has imaginado. Por ejemplo, si vas caminando por un muelle cuando empieza a atardecer y ves gente pescando, tal vez busques esa diagonal que dibuja la línea del mar y te detengas a esperar que alguien lance su caña alienado con el sol. En ese momento habrá dos pescadores: Sebastiao, que se llevará su pescado y tú, que tendrás tu contraluz.

A toda vela

Imagen
  A veces, desde las calles también se ve el mar. El mar. La mar... A veces parece mucho más que el mar. A veces es una alegoría, un horizonte por alcanzar, un puente que nos lleva más allá. Un mar también salado. Como las lágrimas. ¡Que hay quien lo mal quiere frontera o  tumba! Naveguemos sobre él, a toda vela, para que nunca deje de ser símbolo y camino que nos traiga y nos acerque: a otras gentes, a otras tierras, a otras culturas.

Recuerdos y fotografía

Imagen
 Los recuerdos y la fotogafía tienen mucho en común. No por el hecho de que mirar una fotografía nos recuerde un momento determinado, sino porque los recuerdos que guardamos en la memoria y la acción de fotografiar, están vinculados a emociones y estados de ánimo. Guardamos el recuerdo de un lugar y lo hacemos adornado con una serie de emociones. Puede ocurrir que cuando regresamos ese lugar, no encaje con nuestro recuerdo y las emociones que lleva aparejadas. Puede que el lugar haya cambiado o puede que hayamos cambiado nosotros. O tal vez ambas cosas. Sentimos cierto desasosiego y cierta decepción. Y nuestra mirada fotografica, que responde a la pulsación de nuestro estado de ánimo, se ve nublada y resentida. Nos cuesta encontrar algo que fotografiar. Y tal vez lo encuentramos cuando nos detemos junto al mar y dejamos que nuestra mirada vuele hacia el horizonte.