A veces una foto es algo más que una imagen. Es un hilo que nos conecta con una ciudad, con un lugar. Incluso con un olor y un sabor. A pica pau, a bacalao a bras, a pastel de nata, a bolo reí... Sí, a veces una foto se convierte en hilo.
Con todo el sabor de la noche y una luz preciosa. Por cierto el PicaPau no lo conocía y, una vez buscado de qué va, ya me está faltando tiempo para probarlo ;-)
Al otro lado, en la orilla donde el Mediterráneo se nombra Al-abiad Al-mutawaset, la humanidad ha quedado definitivamente sepultada bajo las bombas del sionismo. ¿Cómo podremos seguir caminando con esa ignominia sobre nuestras espaldas? —No te olvides de Gaza—
Hace unos días, hablaba con un buen amigo sobre fotografía de calle y fotografía de paisaje. Aunque me declaro ferviente seguidor de las dos disciplinas, me inclino claramente por la fotografía callejera. No solo por lo accesible que resulta (solo tienes que coger tu cámara, salir a la calle y ponerte a hacer fotos), sino porque la ciudad es mi tema. Me siento cómodo en sus calles. Me gusta capturar su pulso, su latido, el ir y venir de sus gentes. La atención y la concentración que requiere la fotografía de calle, te hace ir descubriendo qué te atrae y qué te resulta desagradable e incluso repulsivo. Y todo quieres encerrarlo dentro del encuadre de una imagen. Es fácil deducir de todo esto, que la fotografía de calle ocupa gran parte de mis archivos fotográficos, aunque también hay un hueco para esos paisajes a los que necesito volver de tanto en cuando. —No te olvides de Gaza—
Con todo el sabor de la noche y una luz preciosa. Por cierto el PicaPau no lo conocía y, una vez buscado de qué va, ya me está faltando tiempo para probarlo ;-)
ResponderEliminarPues hay que probarlo, sí, porque es estupendo. De ternera o de cerdo. Tú eliges.
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