Fotografiar en blanco y negro, no es un asunto de mayor o menor verosimilitud con la realidad fotografiada, es una cuestión de narrativa fotográfica. No es qué vemos, sino cómo lo vemos.
—No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—
Está claro que es cuestión de narrativa, quizás por encima de cualquier otra apreciación, pero el blanco y negro también se presenta como un refugio fotográfico. Me gusta la toma
Al otro lado, en la orilla donde el Mediterráneo se nombra Al-abiad Al-mutawaset, la humanidad ha quedado definitivamente sepultada bajo las bombas del sionismo. ¿Cómo podremos seguir caminando con esa ignominia sobre nuestras espaldas? —No te olvides de Gaza—
Recuerdo que hace años, cuando las noches del frío invierno empezaban a hacerse paseables, un buen amigo decía: "Ya va haciendo buenas noches." Hace ya tiempo que no paseamos las frías noches de invierno, pero me acuerdo con frecuencia de esa frase. Va por ti, amigo. —No te olvides de Gaza. Ni de Cisjordania tampoco—
Algunas veces, en una calle abarrotada de gente, al fotógrafo le llama la atención un pequeño detalle, se centra en una parte y la toma por el todo. Un brazo, por ejemplo, le interesa más que el cuerpo entero. En esos casos, ¿está haciendo una sinécdoque fotográfica? —No te olvides de Gaza—
Estoy de acuerdo contigo Joaquín. El blanco y negro no es diferente al color, simplemente es una manera de ver la realidad.
ResponderEliminarLa realidad y cómo la ve el fotógrafo. Muchas gracias, Luis.
EliminarEstá claro que es cuestión de narrativa, quizás por encima de cualquier otra apreciación, pero el blanco y negro también se presenta como un refugio fotográfico. Me gusta la toma
ResponderEliminarMe gusta ese concepto del blanco y negro como refugio fotográfico.
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